“La naturaleza forma parte de mi laboratorio. El artista necesita el aislamiento.  Sentir la magnitud de un paisaje forzosamente te hace pensar en nuestras limitaciones, en los horizontes y metas, en retos y frustraciones, en las fronteras y la escala.”

Exposición Cortijo Miraflores. Marbella 2011

Igual que sentimos la necesidad de tocar la materia para comprender su verdadera esencia para Mónica Sánchez- Robles existe la urgencia de dibujar el paisaje fotografiado para comprender sus líneas, su esqueleto, recordar su olor, su temperatura, y no olvidar las sensaciones que le ha generado.

Esta serie monocromática compuesta por 26 acuarelas mezcladas con arena de Islandia retrotrae a un paisaje que quedó impreso en la memoria; un recuerdo que se vuelve más tangible debido al elemento matérico que incorpora. Elaboradas a modo de cahier de voyage, las acuarelas crean secuencias que fluctúan entre lo figurativo y lo abstracto, dejando al espectador la libre interpretación de la pieza.

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Mónica Sánchez Robles
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